Notas y artículos

Paralizado por análisis o por miedo?

La parálisis por análisis (Paralysis by Analysis or Analysis Paralysis) es un concepto que se encuentra en escritos que datan del 600 AC, en fábulas de Aesop como El zorro y el gato. En esta fábula, el zorro, creyéndose más inteligente que el gato, imagina miles de alternativas y soluciones para escapar del ataque de unos perros de caza. El gato en cambio, sólo imagina una. Llegado el momento de tomar la decisión ante el inminente ataque de los sabuesos, el gato trepa a un árbol y el zorro, en su confusión entre las diferentes alternativas, es atacado por los canes.

En tiempos actuales se utiliza esta denominación a la enfermedad (normalmente corporativa) por la cual no se toman decisiones o se postergan en forma indefinida aludiendo a diferentes razones, no siempre verosímiles.

En mi carrera he visto este padecimiento en numerosas situaciones, y he tenido la posibilidad de detectar algunas características que me gustaría mencionar:

En la imagen superior represento una matriz cuyo eje vertical muestra 3 tipos de personas (o personalidades en el trabajo) y el eje horizontal 3 tipos de compañías. Existe un denominador común que es que en todas las compañías siempre es preferible tener personas que tienen el balance adecuado entre el tiempo que dedican a analizar las variables y escenarios posibles y el momento en que deciden pasar a la acción. Por esta razón, el perfil de personalidad "Equilibrado" está marcado en verde para los 3 tipos de compañía. El perfil del "Perfeccionista" que rara vez toma decisiones y entra en el loop de análisis no es nunca recomendado para la mayorías de las compañías. Pero el perfil de personalidad "Indeciso" no siempre es un perfil indeseable; existen estructuras que en líneas generales se encuentran en grandes compañías con procesos robustos que contienen y disminuyen las opciones de errores. También, estas grandes compañías, debido a la disponibilidad de recursos casi siempre encuentran a personas con una personalidad más decidida por encima del indeciso, lo que compensa la falta de decisión del primero y asegura que no se ingresará a la etapa de parálisis. Es por eso que el perfil "Indeciso" puede convivir (y hasta ser exitoso) en este tipo de estructuras.

Como casi todos los procesos en las compañías son procesos "sociales", el factor psicológico, las experiencias, los condicionamientos, los miedos y aspiraciones juegan un rol importante en el rendimiento de las personas en una organización. El perfeccionismo es una cualidad muy positiva y valorada, ya que la atención a los detalles, la resiliencia, la perseverancia y la búsqueda de la excelencia es lo que llevó a grandes científicos, deportistas y otras personalidades destacadas de diferentes rubros a éxitos sin precedentes. Pero el perfeccionismo patológico lleva a la procrastinación (posponer tareas permanentemente) y bajo rendimiento, debido a la pérdida de tiempo y energía en detalles insignificantes.

Adderholt-Elliot describe 5 características del perfeccionista patológico:

Procrastinación
Miedo al fracaso
Pensamiento polarizado (todo o nada)
Perfeccionismo paralizante
Adicción al trabajo

Si bien la segunda característica señalada por Miriam Adderholt-Elliot en su libro Perfectionism es una característica del "Perfeccionista", es prácticamente la definición del "Indeciso", ya que la falta de decisión proviene de la ausencia de seguridad o confianza en sus propias capacidades o habilidades. Esta imagen propia devaluada del individuo hace que no quiera exponerse mediante la toma de decisiones incorrectas. La condena social por el fracaso es demasiado fuerte para este tipo de personalidades.

Pero no son sólo los estilos personales individuales los que generan la parálisis! La cultura organizacional y el funcionamiento de las compañías hacen su parte. He visto personas de un seniority elevado y con experiencia en su trabajo quedar paralizados y retrasar decisiones porque no conseguían el visto bueno del dueño de la empresa y no se atrevían a tomar la decisión sin su consentimiento. En este caso, una empresa pequeña con una toma de decisiones muy arraigada a la opinión de un dueño atenta contra la productividad.

Pero a veces las grandes compañías tienen una carga burocrática y procesual que ralentiza la toma de decisiones, o simplemente se necesita una serie de aprobaciones o autorizaciones o validaciones (estudios, análisis, etc.) que no siempre están alineadas con las necesidades de tiempos del negocio. O simplemente, muchas veces, existen personas que prefieren no tomar la decisión para no cargar con el costo político de ciertas decisiones de impacto por lo cual la decisión se retrasa indefinidamente.

Las empresas medianas, cuyos dueños no siempre están presentes en la operación son las que ofrecen un mejor contexto para la toma de decisiones: tienen estructuras limitadas, lo que las hace flexibles y el costo de no tomar decisiones es muy elevado en una gran cantidad de casos.

En resumen, mi consejo a la hora de contratar profesionales es tener claras las competencias técnicas y comportamentales que se buscan en un candidato; no siempre hay que buscar al que técnicamente es el mejor, sino también al que acompaña esa rigurosidad teórica/técnica con la inteligencia emocional correcta para tomar decisiones acordes a la posición. Gran desafío.

Y para los profesionales que hoy se desempeñan en una organización o en un emprendimiento propio es: go for it! Cualquier entrepreneur puede dar fe de los cientos de decisiones que tomaron en su carrera sin tener la certeza de que era la correcta. También grandes genios como Steve Jobs, Einstein, Edison o Bill Gates hablan de la importancia de los errores o fracasos. Busquen el punto de equilibro donde el costo de tomar la decisión equivocada (a veces se sobredimensiona) es menor al costo de la parálisis (muchas veces se subvalora).

 

Para leer en formato original: https://www.linkedin.com/pulse/paralizado-por-an%C3%A1lisis-o-miedo-joaquin?trk=mp-reader-card